La Luna Escarlata

Todo está dentro de ti


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ME PARECE JUSTO… (Del relato SWEET DARK BLACK (dulce negro oscuro) by Lottar) Cp.1

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Desde el primer momento no me gustó esta ciudad.

Y eso que cuando llegué esta mañana sentí que iba a tener una noche memorable.

Bueno, en eso va a resultar que tenía razón….

Estoy aquí, sentado en una sucia calle solitaria al lado de una rata tan solitaria y sucia como la calle.

Y como yo.

Llueve, levemente Y una repentina ráfaga de viento se lleva mi sombrero. No importa, no pienso ir tras él, siempre me ha parecido especialmente patético correr tras un sombrero..

No me siento cansado, pero me he tenido que sentar, apoyado en una pared amarillenta no más limpia que el suelo.

Esto es el fin, soy historia. . La fresaca brisa que avanza hasta mí por la calle me lo dice.

¿Cómo será la muerte?

Y dicen que cuando mueres toda tu vida pasa delante de ti y que te arrepientes.

Pues ahora, el único recuerdo que pasa delante de mí es el de ella, el de todas las “ella” que han pasado por mi vida y que nunca supe amar.

¿Que te arrepientes al morir? Bueno, reconozco que estoy un poco encabronado, pero de lo único en que ahora mismo me arrepiento es de no haber matado yo antes al hijo de la remilputa que me acaba de disparar.

Me acaba de descerrajar tres tiros, en el vientre. Con dos cojones. No lo vi venir.

Siempre me ha excitado el olor a pólvora. Después del perfume de una mujer y del aroma del café lo que más, pero ahora no tengo el cuerpo para ruidos.

Vaya mierda de ciudad!

Y el tarado no ha tenido ni la delicadeza de rematarme. Se equivocó, porque quizá no muera.

Pero siento frío. Y una inmensa soledad.

Joder! Me tapono las heridas pero esta puta sangre no deja de ponerme perdido mi jodido traje de lino. Y a la mierda la camisa de 800 pavos que me compré ayer en San Francisco.

Me revienta las pelotas que haya sido él. Le infravaloré. Tuve que matarle esta tarde cuando le vi en el garito de la calle 30. Pero la cita con ella me lo impidió. ¿Es que las mujeres siempre me van a estar reventando las pelotas, hasta el final? Ya no importa. Nadie va a llorarme, ni siquiera un puñetero adiós.. Soy pasado.

Morir me importa tres cojones, pero no querría hacerlo aquí. Hay demasiada soledad en esta ciudad.

Y sigo desangrándome. Creo que ya tengo más sangre fuera que dentro. Ya no puedo moverme, ni siquiera estoy seguro de sentir. Creo que sólo me queda aliento para pensar, como se piensa en los sueños, desenhebrando conciencia y realidad.

No me gusta lo que siento. Me estoy aflojando.

Creo que necesito un trago. Un Jack Daniels sería un buen detalle. Compensaría el sabor a sangre caliente que tengo en la boca.

Miro en mis bolsillos a ver con qué posesiones la voy a palmar. Una pistola que no supe sacar a tiempo. Fuera, ya no me va a hacer falta. Casi trescientos pavos en billetes de 20 y de 50. No creo que me den para el pasaje sólo-ida de esta noche. Fuera también. Un paquete de cigarrillos de Lucky (jodida ironía) y un mechero. Me quedo con los cigarrillos, y el mechero al carajo, creo que me será fácil conseguir lumbre en el infierno.

Me río y la sangre sale con más violencia. Pero ya no duele. Ya nada duele.

Parece que la muerte me va a por fin vencer. Pero ella es mucho más vieja que yo y debería morir antes, pero cómo aguanta la vieja puta.

Y sin embargo… Hay algo en ella que me atrae… debo estar ya delirando.

No estoy seguro si ya estoy muerto, porque la sangre es como si hubiera dejado de salir. Quizá es que ya no me quede más, quizá ya esté muerto y mi condena sea quedarme aquí por la eternidad en esta ciudad de mierda sentado en el suelo entre la sangre de mi corazón y el agua de la lluvia. Y de mis ojos…

Y quizá me tenga que quedar aquí hasta que me dé cuenta que aquellos tres tiros no fue lo que me mató… Que llevaba muerto mucho antes o que quizá nunca haya realmente vivido. Hay cosas que ya no puedo comprender estando vivo. Y lo sé.

Sí, me estoy aflojando. Sólo siento frío y una leve inquietud.

Y sí, pude matar a ese tipo en el garito de la calle 30, pero sentía que todo lo tenía controlado y quise primero asegurarme de que ella estaría a salvo de él. La tenía que encontrar antes y lo hice. Ahora ella está volando lejos de aquí donde él no la pueda seguir. Lo sé, es tan hija de puta como yo, pero que quieres, ella es lo más cerca del Amor que he estado.

No puede ser!

Es ella!

Está acercándose a mí. Quizá pueda salvarme aún…

.-Mal aspectos tienes Frank…

No lo puedo creer, estoy casi con las tripas fuera y la hija de puta sólo dice que si tengo mal aspecto… Bueno, ella es así , nadie es perfecto.

.-Disculpa que no me levante y te salude como mereces nena. pero Kalvin me jodido bien, tres tiros a quemarropa, de improviso, ni siquiera me dio tiempo a ver sus ojos. Tenía que haberle matado esta tarde en el garito. Y tú deberías estar en ese avión camino de Lisboa, aquí sabes que corres peligro.

De nuevo lo vi en sus ojos, esa mirada perversa rodeada de un rostro angelical. Es infinita.

.- Pues hiciste bien en no acabar con él. Me hubieras quitado el privilegio de hacerlo yo… Y de robarle su gabardina y su sombrero. Y seguirte hasta el lugar más oscuro y solitario que encontraras…

Joder! Si encima me da risa. Jajajajaa

.- No me digas; has vuelto porque…

Quiero hacer tiempo para sacar disimuladamente mi pistola del bolsillo… Mierda! La arrojé!

.- ..He vuelto a rematarte porque no me bastaba con verte morir enmascarada en la gabardina y el sombrero de Kalvin, quería que tú me vieras a mí. Me parece más sexy a que sea esa rata que tienes a tu lado lo último en tus ojos.

.- Pero podrías haberme matado esta tarde en nuestra cita.

Nuevamente esa sonrisa tan suya de medio lado…

.- Sí, pero el orden es importante. primero debía matarle a él. Tú mejor para el final. La verdad es que eres delicioso y siempre te vi mejor como postre que como plato principal. Quiero que este sabor a ti me acompañe el resto de la noche.

.- Siempre tan exquisita en tus gustos. Ten cuidado, soy dulce pero tengo mi dosis de cianuro. Se me quedó impregnado en los labios cuando te besé esta tarde.

.- Cínico hasta el final, eh?

.- Bueno, dicen que se muere como se vive, no?

Se queda sin palabras. No suele ocurrir. Y sigue mirándome.

Soy un jugador de póquer cojonudo, el mejor de toda la costa este y aprendí a guardar ases en la manga, en los zapatos, en el sombrero, hasta en el corazón. Había tirado el arma, pero en el dobladillo de la manga llevo una pequeña pistola. No es una Magnun pero a la distancia a la que está puede ser mortal. Ella no tiene prisa, sabe que aún me queda un rato hasta que acabe de desangrarme y disfruta con mi agonía. Es una mantis. Perfecto. Me mira fijamente a los ojos y yo miro entre los suyos.

¿Pero qué gano disparando? Que no me mate, pero yo voy a morir de todas maneras. Aunque si disparo al menos no me ganará, le arrebataré ese placer de rematarme que veo en sus preciosos ojos de gata. Sí, mi última jugada, el último farol…

Me sigue mirando a los ojos y yo sigo mirando entre los suyos.

Hace un momento la muerte me parecía horrenda. Ahora la veo allí delante de mí y… Me parece tan perversamente hermosa… Es una muñeca preciosa… Una muñeca de Halloween. Pero siento que ya no la temo. Esto quiere decir que muero en paz. Cojonudo, no? Quiere quitarme la vida, pero lo que me hizo sentir desde el momento que la conocí ya no me lo puede arrebatar. Yo no se si le di tanto…

Y qué coño, que soy ya casi un viejo, mis mejores tiempos ya han pasado y ella es muy joven. Tiene más tiempo que yo.

Que la ciudad no era lo suficientemente grande para los dos lo vi en sus ojos. Pero no vi eso cuando nos besamos. Pero no, quizá aquí no haya sitio para los dos. Tal vez en otra vida.

El agua de la lluvia se va llevando mi sangre directamente a la alcantarilla. preciosa alegoría.

Lo siento nena, ya tengo la pistola en mi mano y tú estás demasiado entretenida en mis ojos y yo en mirar entre los tuyos.

Te tengo a tiro y aunque de momento no lo vayas a comprender, disparar será el mayor acto de amor que haya hecho jamás. Es ya todo cuanto puedo darte.

La lluvia arrecia. Se lamenta y llora el cielo… también.

Adiós nena…

Disparo. Pero ahora no huelo la pólvora. A ella no le da tiempo a gritar pero si a un leve estremecimiento. Acabo de volarme la tapa de los sesos.

Silencio.

Yo ya no pierdo. Ella no gana. No nos merecíamos más, ninguno de los dos.

Me parece justo.

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