La Luna Escarlata

Todo está dentro de ti


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LA MUJER CON MARIPOSAS EN LAS MANOS

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Soñé, con una mujer con mariposas en las manos.

Y soñé que vivía en un lugar lejano, donde nace la primavera.

Rodeada de su silencio, de las flores recibía abrazos

sabiendo que eran lazos que no apresaban sus muñecas.

Y así, en sueños, oí la historia

de una mujer que era amiga de las mariposas.

Frente a su ventana, solía hacer cada mañana

un baile con sus manos… Y flores que volaban

se colaban allá donde un dolor se oía

o donde simplemente una intención

hiciera ya hace tiempo mucha falta.

Nacían entre sus dedos mariposas de todo color.

Las amarillas, iban allá donde faltaba la alegría,

sólo se posaban y en ese lugar aparecían las sonrisas.

Las había verdes, que volaban donde creer ya se dudaba,

y su sólo vuelo hacía al fin saber, que la fe no es un consuelo,

que creer es simplemente reconocer que volamos desde el suelo.

También las había violetas, y eran muy dulces pues a su vuelta

traían a la mujer todas las muestras del afecto recogido.

Y las rojas… estas siempre buscaban cualquier corazón afligido

por las cuitas de un amor que no es siempre comprendido.

Mariposas en sus manos, en su corazón, en sus sueños recordados,

mariposas en su balcón y también en sus suspiros.

Y en los sueños, cuenta la leyenda, que la mujer mariposa

también anhelaba que hasta ella volara ese color que la abrazara,

que le dijera que no importa dónde viajen las primaveras,

porque siempre volverán,

con cada vez más sueños y cada vez con menos penas.

Pero una mariposa no se atrapa, una mariposa llega,

te acaricia y aletea hasta colocar en el balcón del corazón un verso,

una palabra que aligere el pesar de no saber dónde el amor espera.

Soñé con esa mujer y en el sueño me juré, que puesto que el corazón manda,

es preciso si ella aguarda llevarle a su cielo ese querer, esa dulzura,

ese amor sin desnivel de una montaña que no ocupa

más extensión que la llanura de su piel.

Soñé con una mujer con mariposas en las manos…

Y soñé que yo era Él…