La Luna Escarlata

Todo está dentro de ti


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QUÉ HAY DE “MÍ” QUE NO SOY “YO”……

Tela de araña en tronco muerto. La Pedriza (Madrid) by Lottar

Tela de araña en tronco muerto. La Pedriza (Madrid) by Lottar

 

¡Qué hay de mí que no soy yo?…

No soy “yo” cuando critico o juzgo, a mí o a los demás.

No soy “yo” cuando me culpo o culpo a otros.

No soy “yo” cuando me lamento o creo desolación.

No soy “yo” cuando temo o actúo para que otros teman.

No soy “yo” cuando me infravaloro o hago de menos al otro.

No soy “yo” cuando me preocupo o llevo intranquilidad a los demás.

No soy “yo” cuando sólo pienso en ganar y que otros pierdan.

No soy “yo” cuando miro únicamente por mí y olvido qué necesita ella o él.

No soy “yo” cuando prefiero tener razón a ser feliz.

No soy “yo” cuando odio y pospongo amar…

 

Y…

 

Soy Yo cuando procuro comprender o al menos aceptar.

Soy Yo cuando lejos de culpabilizar recojo mi responsabilidad y la asumo.

Soy Yo cuando creo en mí y valoro a todos por lo que son más allá de las apariencias.

Soy Yo cuando no permito que el miedo me haga olvidar que somos eternos y que estamos a salvo.

Soy Yo cuando contemplo la divinidad que habita en todos nosotros.

Soy Yo cuando confío en la vida y estoy seguro que a todos nos provee de lo necesario.

Soy Yo cuando comprendo que ganar no es lo opuesto a la derrota, sino la victoria de todos.

Soy Yo cuando siento que tu bien es mi bien, que mi dicha es también la tuya y que caminamos juntos.

Soy Yo cuando olvido lo que parece restarnos y me centro en lo que suman tu corazón y el mío.

Soy Yo cuando Amo…

 

¿Quién es el “usurpador” que actúa en nuestro nombre cuando “no somos”?

 

Hace tiempo que vengo persiguiendo a este “impostor” que a todos nos invade…

Y aquí en La Luna Escarlata, le vamos a desenmascarar.

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CUANDO SE ACERCA LA “MUERTE”…

Fondo de río. La Pedriza (Madrid) by Lottar

Fondo de río.
La Pedriza (Madrid)
by Lottar

Decididamente estaban asustados, bueno, uno más que otro.

No todo el mundo se siente preparado cuando sabe que la muerte está cerca…

Y allí estaban los dos, expectantes ante la inevitabilidad del momento supremo.

Sólo un infinito silencio.

.- Es el fin amigo mío.

.- Pues yo no siento que sea ningún fin, creo que sólo cambiamos de escenario, nada más.

De nuevo silencio.

.-¿Qué corta es la vida, verdad? Parece que sólo han pasado unos instantes desde que llegamos

y ya nos encontramos ante la llamada seca y dura del final. No quiero morir amigo. Tengo miedo.

.- Es cierto que la vida es corta, pero la Existencia es infinita. ¿A qué tienes miedo?

.- ¡Pues al fin! Cuando traspasemos ese umbral no habrá nada al otro lado. Esta vida es lo único que tenemos.

.- No es cierto, esta vida es sólo una ilusión en comparación con lo que nos espera “al otro lado”.

.- ¿Cómo eres capaz de sentir esas cosas?

.- No lo se, pero las siento así. Me da Paz.

Y más silencio.

.- Vale!, acepto que después de esto hay “algo”… Pero, ¿Cómo crees que será?

.-No lo se, pero creo que no debemos temer. Todo está bien. eso si lo se.

Mucho, mucho silencio.

Y en ese silencio se abrazaron, porque sabían que el momento estaba cerca.

.- Adios hermano, te voy a echar de menos. Ha sido mucho tiempo viviendo juntos y he aprendido a quererte.

.- Yo también te quiero, pero siento en mi corazón que no nos vamos a echar de menos, creo que de algún modo seguiremos estando juntos, de alguna manera, en el “otro lado”.

Volvieron a abrazarse y cuando el silencio de aquella vida que conocían colapsó…

Primero se fue el que tenía más miedo.

Sentía como si todo el universo se comprimiera en torno a él dirigiéndole hacia un oscuro e incierto “túnel”.

Pero al final… como una luz!… Sí, es una luz que a cada instante parece más intensa y poderosa!

Ya no recuerda a su amigo, esa luz lo es todo, parece la luz de la vida eterna.

Y en un instante certero, tras alcanzar la luz, llegó al reino que tanto temió, al reino de la muerte, para una vez en él darse cuenta que no estaba solo, ni en aquel reino había silencio. De hecho sentía la presencia de otros seres, mucho más grandes que él, que emitían extraños sonidos. No los podía comprender.

.-¡Cuánta luz! ¡Cuánto ruido! ¡No puedo respirar! ¡Quiero gritar!

Un llanto salió de sus pulmones como un aliento de vida…

Había muerto y después de su propio llanto

lo primero que escuchó fue:

.-¡Es un niño!

Pero la primera palabra que aprendió al sentir la presencia de aquel Ser que le abrazaba fue… MAMÁ.


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AL FINAL DE TODO… AMOR!

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Hoy me siento triste, y sí, tengo ganas de llorar…

 

Y siento que mi pena es la pena tuya, la de ella y él, la de todos.

Porque, ¿Qué diferencia las lágrimas?

Sólo conocen un origen y sólo un camino… de los ojos a los labios,

recorriendo en el trayecto las huellas de tantos besos…

 

Hoy me siento triste, y sí, tengo ganas de llorar…

 

Tú no estás, yo me fui.

¿Qué hacemos con nuestras promesas?

Sé que es lo mejor, pero esto no alivia mi pena.

Aunque mi corazón sabe que nuestro dolor no suele deberse a la razón que creemos… sólo lo despierta.

Porque nadie puede hacerte sentir algo que oculto ya no lleves dentro.

 

Hoy me siento triste, y sí, tengo ganas de llorar…

 

Pero mi alma ya conoce que esto no tiene nada que ver con sentirme desgraciado,

que sólo debo rodear al sentimiento con el amoroso roce del Silencio, de la Quietud y del Amor.

Y te calma, y te cura.

¿Cuánto más hemos de esperar para darnos cuenta de esto?

Te siento tan cerca Amor!

Es tan dulce tu presencia esquiva!

 

Hoy me siento triste, y sí… a pesar de ello no dejo de Amar!

 

 

 

 

 

 


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“PENSANDO EN TU OSCURIDAD”… (La partida de póquer)

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Esta ciudad sabe a humo, un humo que no se ve pero que sientes en la boca, como si mascaras tabaco.

Es levemente dulzón y picante a la vez. Me gusta.

Despierta algo primitivo y salvaje en mi ánimo, algo que me incita a traspasar mis umbrales… Aunque no se cuáles.

En mi aventura de recorrer todas las capitales europeas y sus contornos, ahora estoy en España, en algún lugar de Castilla…

y algo de aquí me mantiene inquieto, alerta… No se, pero es sugestivo. Me gusta sentirlo.

Como cada vez que llego a un nuevo lugar en mi viaje, simplemente me dejo llevar, sin haber planeado nada.

Quiero que las experiencias me sorprendan y lleguen a mí, sin forzarlas. Me excita esa espontaneidad librealbedriesca

y el seísmo emocional que me provoca. Sé, que mientras experimente estas sensaciones estoy vivo, fijo.

Ha llegado ya la noche y nada interesante he vivido.

Pero la pegajosa sensación de que algo va a ocurrir y que además mi alma no va a querer evitar, sigue conmigo.

¡Joder, como me está transformando este viaje! Y a medida que creo llegar al umbral de mis límites, me voy percatando que estos realmente no estaban donde yo creía, que hay más extensión por delante a recorrer y que además allí hay “tesoros”.

LA PARTIDA DE POKER

No sé cómo he acabado aquí.

Estoy en un garito a las afueras de la ciudad, un lugar que si ya afuera parecía caótico,

una vez dentro te sume en la densa niebla de lo inquietante y lo imprevisible.

Describir a los “habitantes” de este lugar me llevaría a bucear en mi mas profunda psique

y sacar de allí lo que de tan tenebroso es oculto y es secreto…

No sé si es exactamente temor lo que siento, pero me da vida.

La cerveza de este lugar es algo amarga, pero deliciosa

y mientras mi lengua dibuja el contorno de mis labios para saborear la espuma,

adivino una sala semi en penumbra al fondo del garito.

Tiene una puerta pero está abierta y un ser aparentemente humano de cerca de 2 metros parecía custodiarla.

Debo llevar ya muchas cervezas, porque me parece un orco recién llegado de Mordor.

Creo que voy bien.

Voy hacia aquella puerta que no tengo muy claro adónde me conduce, llego, me paro,

es como si sintiera que el orco va a cerrar el puño y me va a dar un mazazo entre los cuernos y fin de la historia.

Pero sólo me mira. Le sostengo la mirada como lo hago en cada ocasión que aparece algo similar a un desafío,

tal y como le vi hacer a John Wayne en alguna película. En esta ocasión parece que funciona.

El orco ha emitido como un ruido mitad lamento mitad gruñido.

Creo que es como un saludo e intuyo que la traducción más o menos es: “Puedes pasar tonto de los cojones, pero como te escantilles lo más mínimo te reviento de un mazazo”  No me lo tomo como algo personal y entro.

Una lámpara parecida a las de billar cuelga apenas un metro encima de una amplia mesa circular,

pero os puedo asegurar que los personajes que están alrededor no son los caballero de Arturo… Tampoco esto es Camelot.

Juegan al póquer… bueno, mascullan palabras ininteligibles con exabruptos varios (estos sí entendibles)

mientras reparten cartas y recuerdos a las madres de los otros.  Es como un desafio a ver quien es màs bestia y desagradable.

Pero no los temo, no hoy, no esta noche. Me siento invulnerable. Es más, voy a participar en la partida y les sacaré algo de dinero a estos pardillos. Me encanta el póquer y me siento como Steve MacQueen en el Rey del Juego.

Pero…

Han entrado..

Son tres. Estos son distintos. Son dos mujeres y un hombre. Definitivamente debo estar en una sucursal de la Tierra Media

porque si el de la entrada me parecía un orco, este tipo que va con las mujeres me parece Gollum… Hay algo en ellos…

La sala se ha callado y alguno se va. Sólo han quedado cuatro alrededor de la mesa.

Una de las mujeres se sienta en un sillón del fondo, en semisombra y el tipo que parece Gollum se queda de pie junto a la mesa. No puedo asegurarlo, pero creo que lleva un arma… y de buen calibre. Percibo que es peligroso, pero no le temo tampoco.

Y ella… Parece la cabecilla. Un halo invisible la rodea, me atrae y allí parecen temerla.

Yo no siento temerla, pero si percibo un respeto que me hace dudar.

Se lo que va a ocurrir. Ella va a jugar. fuerte, y si gana gana,

y si no gana… entonces creo que aquí habría una masacre. La mirada Gollun me lo dice.

Y ocurrió lo que tenía que ocurrir.

Se sentó, jugó y ganó… Vamos, como Napoleón. Los desplumó.

No acierto a describiros su sonrisa… Era dulce e inocente, pero también perversa e intrigante. Como sus ojos.

Después simplemente se levantó y me miró. Fue sólo un instante, pero el tiempo pareció congelarse.

Lo que sentí en aquella mirada es algo que me intriga  y me emociona.

Se marcharon los tres con el mismo sigilo con el que llegaron pero con mucho más dinero en el bolsillo.

Fue entonces cuando pregunté a uno de los que quedaron:

.- ¿Quiénes son?

Me miró lánguidamente. .

-Mejor no quieras saberlo amigo. Son…extraños. Se dicen cosas de ellos…

Antes venían todos los días. Ahora creo que sólo lo harán de vez en cuando.

En algunas ocasiones cuentan las historias que han vivido y los hechos que cometen.

Y a veces nos da miedo, pero nos gusta. Volverán, eso es seguro.

Qué extraño está siendo este viaje, sí.

Siento que les conozco, a los tres, como ya me ha pasado con otras personas en esta aventura viajera.

Y siento que les quiero.

Sí, debía llevar ya muchas cervezas.

Quise asegurarme y le volví a preguntar:

.-Entonces, volverán seguro, no?-  Me asintió con la cabeza.

Bien, pensé. Les esperaré, les esperaré siempre.

Y allí, “Pensando en la Oscuridad”, lo pregunté:

.-Ah! Una ultima cuestión amigo. ¿Cómo se llama ella?-

El hombre me miró, se santiguó y dijo:

.-HENAR.

Bendita seas.

hcmb

Sois increíbles, los tres.


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¡POR FIN VIVIR!

Brote de árbol naciente. La Pedriza (Madrid) by Lottar

Brote de árbol naciente.
La Pedriza (Madrid) by Lottar

Tú vales porque así dices que es. Y nada más.

No permitas que te testen y evalúen

y por supuesto no bases tu autoestima en el juicio de otros.

Podrán tasar todo lo que de materia hay en ti,

pero lo que tú eres en Esencia, eso no admite cómputo ni validación.

Y esa Esencia que tú eres se manifiesta en tu cuerpo, en tu mente, en tu vida…

Y esto, sencillamente, te permite conseguir todo aquello que desees.

Deja de creer que hay algo mal en ti, que eres imperfect@,

abandona el hábito de criticar y criticarte,

de juzgar y de juzgarte.

Porque tarde o temprano hemos de darnos cuenta

que abandonando toda esa maraña de conceptos, juicios y creencias

sólo nos quedará una sola y única posibilidad…

 ¡Por fin VIVIR!

 


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¿QUÉ ES “LA LUNA ESCARLATA”?

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La LUNA ESCARLATA es una historia.

Una historia que ocurrió hace ya mucho tiempo, lejos, muy lejos de donde en esta vida habito.

Ocurrió en el Japón medieval en los albores del siglo XVII,

donde una aprendiz de geisha y un samurái vivieron una historia de amor en momentos convulsos.

Al igual que te dije acerca de LA ROSA DE PARÍS, me gustaría en su momento compartir contigo esta historia,

porque aunque como he dicho ocurrió hace mucho tiempo y muy lejos,

también está ocurriendo ahora y muy cerca.

Porque… ¡Qué poco parece cambiar el mundo!

Sí en lo exterior, pero por dentro…

No importa qué les ocurrió exactamente al samurái y a la geisha,

pero sus pasiones, sus deseos, sus miedos, sus esperanzas,

en definitiva, lo que les hacía humanos, ¿no es lo mismo que sentimos todos?

Diferentes circunstancias e idénticas emociones…

Revisando manuscritos de la historia de LA LUNA ESCARLATA me he encontrado con una carta

que Sada (la geisha) le escribe al samurái.

Y quiero compartirla contigo.

“Todo ha pasado.

Lejos queda el fuego y su humo,

el terror de una noche incendiada, los gritos de dolor, el miedo.

Pisé, pisoteé sueños en mi huida. Gané la vida a cambio de perder mi amor.

Y hoy, lejos de todo, veo las hojas verdes de los arces revolotear en sus ramas,

mientras las lágrimas surcan por mi rostro las huellas de sus besos…

¿Pero qué podía hacer?

Amor, mi valeroso samurái de ojos tristes; estéis donde estéis, mi amor está con vos.

Marché, huí para protegeros…

Morirán todas las primaveras… pero no en nuestros corazones.

¿Por qué os siento como si estuvierais conmigo, aquí, a mi lado?

¿Es vuestro espíritu quizá?

Quisiera cerrar los ojos y que al abrirlos estuvierais a mi lado,

como tantas noches en la Casa de la Luna de Agua…

Encontradme mi amor!

En esta vida o en cualquier otra, pero por favor,

velad por el sueño de este amor inmortal,

matad la angustia de no teneros

y en el silencio de cualquier noche estrellada,

sellad mis labios con un beso, y hacedme sentir,

con el gozo de un abrazo, que habéis vuelto.

Estéis donde estéis, volved a mí, dad calor a mi helado corazón.”

de LA LUNA ESCARLATA

by Lottar


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ATRÉVETE A SER QUIEN YA ERES…

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Todos necesitamos en mayor o menor medida “ser vistos”.

Cuando éramos muy, muy pequeños, todas las personas de alrededor

nos parecían enormes y eso creaba en nosotros un miedo instintivo:

literalmente “miedo a ser arrollados y pisoteados”.

Muy prosaico,  muy primitivo, pero perfectamente real y comprensible.

Y ese miedo físico acaba transformándose en un miedo psicológico…

Pasamos de la necesidad de “ser visto” a la necesidad de “ser reconocido”.

Ya no nos vale que únicamente no nos arrollen físicamente,

ahora precisamos que no nos lleven por delante emocionalmente.

Pero el ser humano en su voracidad evolutiva no deja que esto acabe aquí,

pues ese nuevo miedo psicológico lo acaba convirtiendo en un miedo espiritual.

Del “ser reconocido” a la nueva e imperiosa necesidad: “SER AMADO”.

Amados por los demás, por la vida, por la existencia, por nosotros mismos, pero amados.

Y ese miedo a no ser amado lleva al niño a inventarse personajes

(a esa edad torpemente aun, pero tiempo tendrá de ir refinándose)

y disfraces, pues siente que de esa manera será más digno del amor que pretende.

Pero no es verdad,  sólo siendo nosotros mismos basta.

Reconoce tu valía, tu hermosura, tu derecho a un lugar en el mundo,

expresándolo tan claro y tal alto como puedas para después

seguir sin miedo (o a veces con temor) la voz de tu corazón.

Siendo tú, sin que te acucie la necesidad de cambiar,

percibiéndote (porque es verdad)  perfecto en ese momento,

fluyendo con  la experiencia hasta convertirte en ella.

Y no importará si ganas o pierdes,

lo realmente esencial será cuanto de auténtico haya tenido el momento

y lo honest@ que hayas sido contigo.

Ganes o pierdas, aciertes o yerres,

no habrás entregado tu experiencia y energía a un personaje inventado,

se la habrás dado a tu verdad y a quien en esencia eres y siempre has sido.

Atrévete pues a ser quien ya eres y vivirás milagros.

¡Y el Amor aparece!