La Luna Escarlata

Todo está dentro de ti


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NO ME IRÉ SIN TI. (Del relato SWEET DARK BLACK) Capítulo 3.

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Soy como un jodido gato. Un gato negro.

He experimentado algo en mí que es indestructible y eso me hace sentirme poderoso.

Eso y mi rabia. Y su recuerdo.

No me iré sin ti nena.

Quizá es que prefiero tu infierno a cualquier cielo que me puedan prometer.

(Frank, te estás aflojando… Y eso es algo que ahora no te puedes permitir.)

Me centro en esa rabia que no me ha dejado morir y que me permite estar ahora mismo sentado en la que ha sido mi cama durante los casi tres meses de coma. Aquella última bala debió taladrarme el cráneo. Pero no lo hizo. Quizá la muerte se tragó mi farol, o quizá simplemente es que consideró que entre ella y yo debía de haber otro final. Aún queda partida.

Ella cree que he muerto, todos lo creen. Bien, buena mano.

He tenido mucho tiempo para pensar entre las cuatro paredes de este jodido hospital y todo lo veo nítido. El plan es perfecto y la venganza absoluta. Joder cómo salivo. De costa a costa no vais a quedar ninguno.

Y para el final, Ella.

Yo también te veo deliciosa nena y también te querré como postre, justo después del festín que me daré con esa rata de Charlton. Y en cuanto a Mary Boom…¡Qué coño! Para ella tengo otros planes.

Pero lo primero es lo primero y ahora voy a salir por esa puerta del hospital directo a un oscuro hotel a celebrar mi regreso a la puta pesadilla que es este jodido mundo. Una mujer, whisky y mis Luckies, no necesito más de momento.

Las cartas ya están repartidas. En una ocasión aposté mi propio corazón, pero en esta mano que está a punto de empezar hay mucho más en juego.

He de hacer esa llamada al tarado de Berry para que todo se ponga en marcha. Bueno, mañana. Nadie me espera.

Vamos Frank, la función te espera allá afuera, en la oscuridad de la ciudad que no quiso verte morir. Sólo sal y déjate guiar por su dulce y especiado perfume de mamba negra.

Voy a por ti muñeca. No sabes cuánto te he echado de menos. Todavía no te he agradecido debidamente los tres tiros que me pegaste en la puta barriga.

El aire tibio de la noche me recibe y me hace sentir que es tiempo de amor y pólvora, de llanto y sangre, es tu tiempo y el mío, aunque quizá sólo pueda quedar uno, porque la otra alternativa sería amarnos y somos demasiado arrogantes y cínicos para eso. Además, ya hemos ido demasiado lejos. Hubo un tiempo en el que quizá hubiera sido posible, si hubiéramos sido de otro tipo de personas. Pero somos lo que somos. Y los dos lo sabemos. Podría aún quererte, pero ese es un lujo que ya no me puedo permitir porque entonces no podría matarte.

Y esto me presentó un acertijo con dos posibles finales que acabé resumiendo en uno solo al resolver la paradoja:

“Ambos perdemos si ambos ganamos”…

Y una vez comprendido, me pareció justo.

Voy a por ti nena.

Tic tac…

Ella

CONTINUARÁ…….

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