La Luna Escarlata

Todo está dentro de ti


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CUANDO SE ACERCA LA “MUERTE”…

Fondo de río. La Pedriza (Madrid) by Lottar

Fondo de río.
La Pedriza (Madrid)
by Lottar

Decididamente estaban asustados, bueno, uno más que otro.

No todo el mundo se siente preparado cuando sabe que la muerte está cerca…

Y allí estaban los dos, expectantes ante la inevitabilidad del momento supremo.

Sólo un infinito silencio.

.- Es el fin amigo mío.

.- Pues yo no siento que sea ningún fin, creo que sólo cambiamos de escenario, nada más.

De nuevo silencio.

.-¿Qué corta es la vida, verdad? Parece que sólo han pasado unos instantes desde que llegamos

y ya nos encontramos ante la llamada seca y dura del final. No quiero morir amigo. Tengo miedo.

.- Es cierto que la vida es corta, pero la Existencia es infinita. ¿A qué tienes miedo?

.- ¡Pues al fin! Cuando traspasemos ese umbral no habrá nada al otro lado. Esta vida es lo único que tenemos.

.- No es cierto, esta vida es sólo una ilusión en comparación con lo que nos espera “al otro lado”.

.- ¿Cómo eres capaz de sentir esas cosas?

.- No lo se, pero las siento así. Me da Paz.

Y más silencio.

.- Vale!, acepto que después de esto hay “algo”… Pero, ¿Cómo crees que será?

.-No lo se, pero creo que no debemos temer. Todo está bien. eso si lo se.

Mucho, mucho silencio.

Y en ese silencio se abrazaron, porque sabían que el momento estaba cerca.

.- Adios hermano, te voy a echar de menos. Ha sido mucho tiempo viviendo juntos y he aprendido a quererte.

.- Yo también te quiero, pero siento en mi corazón que no nos vamos a echar de menos, creo que de algún modo seguiremos estando juntos, de alguna manera, en el “otro lado”.

Volvieron a abrazarse y cuando el silencio de aquella vida que conocían colapsó…

Primero se fue el que tenía más miedo.

Sentía como si todo el universo se comprimiera en torno a él dirigiéndole hacia un oscuro e incierto “túnel”.

Pero al final… como una luz!… Sí, es una luz que a cada instante parece más intensa y poderosa!

Ya no recuerda a su amigo, esa luz lo es todo, parece la luz de la vida eterna.

Y en un instante certero, tras alcanzar la luz, llegó al reino que tanto temió, al reino de la muerte, para una vez en él darse cuenta que no estaba solo, ni en aquel reino había silencio. De hecho sentía la presencia de otros seres, mucho más grandes que él, que emitían extraños sonidos. No los podía comprender.

.-¡Cuánta luz! ¡Cuánto ruido! ¡No puedo respirar! ¡Quiero gritar!

Un llanto salió de sus pulmones como un aliento de vida…

Había muerto y después de su propio llanto

lo primero que escuchó fue:

.-¡Es un niño!

Pero la primera palabra que aprendió al sentir la presencia de aquel Ser que le abrazaba fue… MAMÁ.