La Luna Escarlata

Todo está dentro de ti


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EL RETORNO DE FRANK (Del relato SWEET DARK BLACK (dulce negro oscuro) by Lottar) Capítulo 2.

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La he palmado, hace unas horas, en aquella solitaria calle mientras le miraba a ella entre los ojos para finalmente acabar volándome la tapa de los sesos.

Último telón. Mi último farol.

Me gusta el final, creo que le quedó claro que a mi manera la quería. Pero me deja un regusto amargo, como de misión inconclusa. No puede ser que la palme con un paquete de Luckie casi entero en el bolsillo. Perra vida y perra muerte. Dejé cosas sin hacer. Pero ya es tarde.

No sé dónde pelotas estoy ahora. Yo esperaba luces y coros como aquellos a los que me llevaba mi vieja cuando era niño en la capilla de la calle 54. Aunque luego me fueran a mandar al carajo de allí, pero por lo menos un poco de jodido reconocimiento por haber aguantado la mierda de vida y las cabronadas que se viven allá abajo, hubiera sido al menos tener un puto detalle. Nada. Sólo silencio, un silencio tan abrumador que no acierto a comprender. Y oscuridad.

Dulce negro oscuro…

Como el chocolate puro. En mis labios. Y en mi corazón.

Es extraño, porque siento como si aún tuviera cuerpo, pero de humo, sin densidad.

Y puedo pensar. Y creo que esto es lo peor, porque además creo escuchar voces, muy lejanas, como si vinieran del infinito. Y todavía hay algo peor, creo que son todas las mujeres de mi vida, chismorreando entre ellas, sobre mí…..¡ A tomar por el culo el mito!

Pero también escucho a mis enemigos, a todas esas víctimas que masacré, no siempre por dinero, aunque esto lo veo justificable, si no por cualquier cosa, como una mano perdida en una partida de póquer. Y no sólo hablo de asesinar, que bien se puede matar a alguien sin quitar le la vida. Pero a ellos no les temo. Donde estoy no me pueden alcanzar. ¿O sí?

Joder, vaya mierda la muerte! Con razón nadie quiere palmarla.

Sí, una putada..

Y sabes además que me da por culo? Que el viento se llevara mi sombrero. Joder, que no se vivir sin sombrero. Cagaba con él, me duchaba con él, hasta follaba con él, pero ellas les gustaba. Les parecía sexi..Bueno y qué coño, y porque cada vez tengo menos pelo.

Es curioso. Algo no me deja hablar en pasado, supongo que es que no me resigno a que he muerto, pero palmarla, de verdad que no me importa tanto como esta sensación de vacío en las tripas de haber dejado asuntos sin cerrar. Bueno eso o que el vacío son los tiros que me reventaron. Yo qué sé. Aquí todo es confuso y estoy empezando a ponerme nervioso. Y ni un puto trago desde el último whisky que me tome con ella, cuando amarnos quizá no hubiera sido tan imposible, ni tampoco quizá tan conveniente.

Me acuerdo del tarado de Kalvin. Creo que podríamos haber sido amigos si ella no se hubiera interpuesto. Pero tú la querías y yo quería quererla. Y si no acabé antes contigo fue porque vivíamos de costa a costa y me daba pereza. O quizá es que nunca quise realmente cagarte. Da igual, ella nos liquidó a los dos. Pero joder! No puedo resignarme a estar muerto, algo no me deja. No aún. Siento que me quedan manos por jugar. Quizá las cosas no son lo que parecen. Lo he visto muchas veces.

Siento frío, de ese que casi no te deja aliento que evaporar, de ese que te asfixia cristalizándote la mirada. Creo que es el mismo frío que sentía estando vivo… Supongo que por eso me atraían tanto los asuntos calientes, una excitante mujer, un amargo trago de whisky, un cigarro, una partida de póquer de madrugada, una buena pelea, un negro crimen… A ser posible por este orden y en la misma noche. Y por supuesto un café cargado.

Me vienen recuerdos. Pero no los quiero recibir. No los puedo afrontar sin una botella y mi mechero para los Luckies. Y sin mi sombrero… por qué buscaba esconderme detrás de un sombrero? Supongo que en determinados momentos sentí la fragilidad de mostrar algo de mi interior que ni yo mismo aceptaba. Y ahora puedo sentirlo, pero no quiero verlo…

Busco en mi mente sensaciones más poderosas que esta que anulen e intercepten la puta bala envenenada que mi inconsciente me está lanzando.

Y viene ella a mi rescate. Bravo nena.

Y vuelvo a sentir sus labios en los míos, devorando con sus ansias la promesa de las mías, jugando con lujuria a que me crea que me ama y que yo también la amo. Pero como soy un canalla también recuerdo a todas ellas, a todas esas increíbles mujeres que se afiliaron al club de los besos perdidos de Frank. Creo que no amé a ninguna y que también a todas las amé. Qué ironía. Pero no soy nada fiel, ninguno de aquellos besos son los que más echo de menos.

Echo más de menos aquellos que debí dar y nunca di, que son más que los que he dado.

Vuelvo a aflojarme, como justo antes de palmarla. No me gusta. Siento sueño, un sueño muy oscuro, casi denso.

Dulce sangre negra, negra oscura.

Cada vez más oscuridad, es como morirme estando muerto. No pasa nada por reconocerlo, he sido un canalla, un seductor sin escrúpulos, un estafador, un libertino cínico, un tramposo, un criminal. Y quizá también una victima. Aunque sólo pensé en mí. Un hijo de la gran puta vamos.

Dolor, dolor negro, negro oscuro.

Esto sí que es morir porque hasta el recuerdo de ella se va alejando. Todo se aleja de todo. Soledad absoluta. Siento temor. Quizá un miedo similar al que le he hecho sentir a tanta gente, ese que veía en sus ojos cada vez que les jodía, de alguna manera. Y ahora ese mismo miedo que provoqué lo estoy sintiendo yo, porque no sé adónde voy.

Y también me parece justo…

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CUANDO SE ACERCA LA “MUERTE”…

Fondo de río. La Pedriza (Madrid) by Lottar

Fondo de río.
La Pedriza (Madrid)
by Lottar

Decididamente estaban asustados, bueno, uno más que otro.

No todo el mundo se siente preparado cuando sabe que la muerte está cerca…

Y allí estaban los dos, expectantes ante la inevitabilidad del momento supremo.

Sólo un infinito silencio.

.- Es el fin amigo mío.

.- Pues yo no siento que sea ningún fin, creo que sólo cambiamos de escenario, nada más.

De nuevo silencio.

.-¿Qué corta es la vida, verdad? Parece que sólo han pasado unos instantes desde que llegamos

y ya nos encontramos ante la llamada seca y dura del final. No quiero morir amigo. Tengo miedo.

.- Es cierto que la vida es corta, pero la Existencia es infinita. ¿A qué tienes miedo?

.- ¡Pues al fin! Cuando traspasemos ese umbral no habrá nada al otro lado. Esta vida es lo único que tenemos.

.- No es cierto, esta vida es sólo una ilusión en comparación con lo que nos espera “al otro lado”.

.- ¿Cómo eres capaz de sentir esas cosas?

.- No lo se, pero las siento así. Me da Paz.

Y más silencio.

.- Vale!, acepto que después de esto hay “algo”… Pero, ¿Cómo crees que será?

.-No lo se, pero creo que no debemos temer. Todo está bien. eso si lo se.

Mucho, mucho silencio.

Y en ese silencio se abrazaron, porque sabían que el momento estaba cerca.

.- Adios hermano, te voy a echar de menos. Ha sido mucho tiempo viviendo juntos y he aprendido a quererte.

.- Yo también te quiero, pero siento en mi corazón que no nos vamos a echar de menos, creo que de algún modo seguiremos estando juntos, de alguna manera, en el “otro lado”.

Volvieron a abrazarse y cuando el silencio de aquella vida que conocían colapsó…

Primero se fue el que tenía más miedo.

Sentía como si todo el universo se comprimiera en torno a él dirigiéndole hacia un oscuro e incierto “túnel”.

Pero al final… como una luz!… Sí, es una luz que a cada instante parece más intensa y poderosa!

Ya no recuerda a su amigo, esa luz lo es todo, parece la luz de la vida eterna.

Y en un instante certero, tras alcanzar la luz, llegó al reino que tanto temió, al reino de la muerte, para una vez en él darse cuenta que no estaba solo, ni en aquel reino había silencio. De hecho sentía la presencia de otros seres, mucho más grandes que él, que emitían extraños sonidos. No los podía comprender.

.-¡Cuánta luz! ¡Cuánto ruido! ¡No puedo respirar! ¡Quiero gritar!

Un llanto salió de sus pulmones como un aliento de vida…

Había muerto y después de su propio llanto

lo primero que escuchó fue:

.-¡Es un niño!

Pero la primera palabra que aprendió al sentir la presencia de aquel Ser que le abrazaba fue… MAMÁ.